¬ŅLas personas importantes dicen siempre cosas interesantes?

tonto

Hace algunos meses que se celebraron las elecciones municipales y auton√≥micas en Espa√Īa (2015).

En éstas, una política con una larga trayectoria en este ámbito, se presentaba para la alcaldía de su ciudad, pero no pudo lograr los resultados esperados.

Esta persona, a lo largo de su carrera, hab√≠a realizado declaraciones ofensivas, provocadoras, descalificando a todo el que pensaba distinto a ella o a su partido. Con esto lograba salir constantemente en los medios, reafirm√°ndose, ampliando su cat√°logo de comentarios molestos, y a√ļn as√≠, consiguiendo un buen respaldo por las personas de su partido y de sus votantes.

En esta ocasi√≥n, al no conseguir la alcald√≠a, volvi√≥ a hacer el mismo tipo de declaraciones del que hab√≠a hecho gala anteriormente, y la reacci√≥n fue bastante diferente. Algunos miembros de su partido comentaron que eran unas afirmaciones que estaban fuera de lugar. De los medios que sol√≠an arroparla en el pasado, llegaron a decir que estaba ‚Äúamortizada‚ÄĚ (lo que me parece bastante crudo para cualquier persona verse equiparada con un recurso material).

El cambio de percepción

Si hubiera logrado el puesto de alcaldesa, e hiciera las mismas declaraciones, muy probablemente se vería apoyada igual que en el pasado, seguiría siendo una opinión respetada y escuchada en los medios, y los análisis sobre ésta hubieran sido mucho más benevolentes.

Pero al no conseguir¬† el puesto se llega al extremo de expresar que ya est√° “mayor” y que sus declaraciones no son adecuadas.

Este es un ejemplo de cómo varía nuestra percepción de lo que es importante, por el hecho de que alguien tenga un puesto que consideramos importante. También es verdad, que muchos de estos elementos, como los miembros del partido y los articulistas, son personas que en cierta manera son poco objetivas, y que la opinión que expresan depende más de la posición del partido o del medio de comunicación, que de la propia.

A√ļn as√≠, pensemos si eso mismo que dijo esta pol√≠tica la hubiera dicho cualquier persona de la calle, no hubiera pasado de un comentario o incluso de una‚ÄĚtonter√≠a‚ÄĚ.

Sin embargo, la posición social, los medios que reproducen y amplifican el mensaje dándole cierta dimensión, pueden llegar a crear la ilusión de que esa tontería, alcance el grado de pensamiento o reflexión importante.

El hecho de estar aceptando algo así, nos puede llevar a crear justificaciones reales o imaginarias (Teoría disonancia cognitiva, Festinger). Ideas como que esta persona maneja más información, o que tiene una visión más amplia de la situación suelen ser las más socorridas para dar  soporte a algo que nos puede costar creer.

Esa justificación, sin más base que la presunción de que alguien en un puesto importante habla siempre con conocimiento de causa, nos debe hacer pensar, en qué mecanismos se ponen en marcha en nuestra mente para no aceptar la evidencia.

 

Fuente Imagen:

Tonto – Daniel LoboFlickr (CC by 2.0)

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